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La semana pasada cumplí 23 años. Como regalo, mi novio, me regaló un viaje para los dos a Canarias, y así conocer a su familia. Yo me puse muy contenta. Hicimos las maletas enseguida y al día siguiente por la tarde ya estabamos allí. Al llegar, por las calles del pueblecito donde vivían vimos como preparaban los preparativos del día siguiente ya que allí celebraban a lo grande el carnaval.
Llegamos a su casa, donde él me presentó a toda la familia. Como se estaba haciendo tarde, la madre hizo la cena y comimos todos en el salón. Pasamos hasta las tantas hablando y riendo. Nos fuimos todos a dormir a las 2 de la mañana. Al día siguiente al moverme en la cama me di la vuelta y me cai, de repente me acordé que estaba en la habitación que mi novio había utilizado cuando era pequeño peró él no estaba. Me quedé tirada en el suelo pensando y, a los diez minutos, cuando decidí levantarme, me di con la punta de algo que había debajo de la cama. Lo saqué, era una especie de baul de madera, lo abrí y ante mis ojos vi una botella de cristal con un papel un poco arrugado en su interior. Lo saqué sin pensarlo dos veces y leí la nota. Era la mía!! La botella había atravesado parte del mar Mediterraneo y del Atlántico hasta llegar a las costas de Tenerife, y mi actual novio la había cojido! Estaba impresionada. Intenté disimular mi alegria y esperé hasta que estuvimos solos. Peró eso no sucedió hasta que no estuvimos en la fiesta de carnaval del pueblo. La música estaba atope peró a medida que pasaba el tiempo fue disminuyendo y yo pude entablar conversación con él. Se quedó tan sorprendido como yo.
Al final de la fiesta me fui a dar un paseo, ya que él decia que tenía que hacer unos recados. Al cabo de una hora fuimos los dos a cenar a un restaurante. La velada fue preciosa y al final, para mi sorpresa me pidió la mano en matrimonio. Yo como no, le dije que sí.
Al día siguiente preparamos nuetras maletas para volver a Mallorca. Al llegar allí nos volvimos a instalar en casa y antes de ir a anunciar nuestro compromiso, colocamos en el comedor aquella botella que hacía 10 años que había lanzado al mar y que nos había unido para siempre.
FIN