Los fuegos artificiales
brillan,
como las estrellas
cuando nos miran.
Primero,
se les pone fuego,
luego a volar
y por fin, a brillar.
En las fiestas
de año nuevo,
se encienden muchos,
aunque cueste dinero.
Hay de distintos colores
y de distintas variedades,
pero todos en si,
son iguales.
Este poema,
llega a su fin,
porque al encenderlos,
explotan al fin.

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